domingo, 6 de noviembre de 2011

CONTROL DE ESFÍNTERES EN AUTISMO.

El Dr. Christopher Green, que escribió el popular libro para padres
titulado "Toddler Taming" (Domesticar a los niños pequeños), decía
que ir al lavabo es una de las áreas donde los niños tienen la última
palabra. Si el niño va rígido y rechaza sentarse en el orinal, todos los
intentos por convencerle o forzarle a sentarse serán en vano.
Lo mismo que se aplica a niños normales se aplica a los niños
autistas, junto con más cosas. Además de todos los retos normales
del control de esfínteres, los niños autistas:
1. A menudo tienen dificultades de aprendizaje, por lo que les puede
costar mucho más tiempo el adquirir las habilidades básicas
necesarias para ir al cuarto de baño de modo independiente. Puede
llevar un año, o incluso más, el que los niños autistas consigan
mantenerse secos y dos años o más el que se limpien por sí mismos.
2. A menudo tienen problemas para aprender y utilizar el lenguaje.
Puede que no sean capaces de decirle a Vd. que necesitan ir al wc
con palabras, así que debe Vd. atender a otros signos para saberlo
3. Pueden encontrar difícil el adaptarse de una situación a otra. Por
ello, podría ocurrir que en casa vayan al baño muy a gusto, pero que
necesiten pañales en la guardería o en la escuela. Si alguien intenta
llevarles al baño en la escuela, pueden sentirse muy enfadados y
tener rabietas.
4. Pueden adquirir hábitos de limpieza, o mantenerse secos, pero no
ambas cosas a la vez. Algunos niños autistas orinarán sin problemas
en el wc, pero rehusarán sentarse para defecar. Pueden sentirse
preocupados por salpicarse con el agua.
5. Pueden desarrollar patrones difíciles de comportamiento al ir al wc,
tales como desparramar heces por las paredes del baño, en algún
otro lugar o sobre sí mismos. Esto puede ser un problema concreto
por las noches.
6. Puede que hagan pipí o caca en otras partes, además de hacerlo
en el baño. No parecen darse cuenta de que este es un
comportamiento completamente inapropiado.
7. Puede que se nieguen a limpiarse después de hacer caca, porque
se alteran con la idea de ensuciarse en general. Para algunos niños
autistas este miedo significa negarse a mover la tripa y se estriñen
sufriendo dolor de tripa y otros síntomas.
8. Algunas veces se auto-dañan tirando o hurgándose los genitales,
tanto por la noche como al ir al lavabo.
9. Su niño o niña puede tener alguno de estos problemas, una mezcla
de ellos, o puede que ninguno. Pero si el control de esfínteres
constituye un problema, siga leyendoDificultades de aprendizaje, autismo y control de esfínteres
Como ocurre con cualquier otra habilidad, el aprendizaje fácil del
control de esfínteres depende de la levedad o severidad del autismo
de su hijo y de sus dificultades generales de aprendizaje. Los
problemas con el wc son sin embargo muy frecuentes en los niños
autistas. Una encuesta llevada a cabo por una de nuestras colegas
muestra que el 82 % de los niños de su estudio tenían o habían
tenido dificultades con el control de esfínteres.
El autismo de su hijo significa que tiene a menudo grandes
dificultades para comprender las reglas sociales que gobiernan
nuestras vidas (¿por qué no podría desnudarse y hacer sus
necesidades en medio del parque, si lo necesita ?)
Si su hijo tiene también dificultades de aprendizaje, puede tomarle
mucho más tiempo el aprender cualquier habilidad. También puede
tardar mucho en aprender a reconocer las señales de su propio
cuerpo. Puede que no se dé cuenta de que necesita ir al baño.
¿Cómo puedo empezar a atajar este problema?
Hay dos cosas que cualquier padre necesita en abundancia:
1.Paciencia
2. Sentido del humor.
Ambas son difíciles de tener a veces. Si puede Vd. perseverar en
estas cualidades, será muy beneficioso para su salud mental a largo
plazo1. Ante todo, no intentar hacer una batalla con el control de
esfínteres de su hijo, pues probablemente no ganará nada y las cosas
pueden empeorar.
2. Para atajar cualquier problema con el control de esfínteres, deberá
ir probablemente paso a paso.
3. Aceptar el hecho de que las cosas van a tomar más tiempo que
con niños sin autismo o sin dificultades de aprendizaje.
4. No está Vd. solo/a. La mayoría de los padres de niños autistas han
pasado por alguno de los problemas por los que Vd. va a pasar.
5. Hay gente que puede ayudar. Si encuentra imposible resolver el
problema, puede pedir ayuda a varias personas: el pediatra o médico
general, un psicólogo clínico infantil (al cual puede remitirle su
médico general) o asociaciones autistas locales. Puede encontrar allí
a otros padres con ideas que les hayan funcionado y que puedan
ayudarle. Ellos saben realmente lo que es esto y le confortarán.
También puede pedir ayuda a la escuela o guardería de su hijo. Si su
hijo va a una escuela especial para niños con problemas de
aprendizaje o autistas, el personal tiene gran experiencia en
enseñarles tareas de higiene. Puede hablar con ellos sobre cosas que
hacen en la escuela e intentarlas en casa también. Esto puede ser
efectivo porque se trabaja en el problema de una forma consistente.
Ir por ayuda
Si busca ayuda con un profesional, debe Vd. ser sincero con lo que
puede y no puede hacer. De este modo, el profesional que trabaje
con Vd. podrá intentar acoplar su consejo a las circunstancias de los padres. Muy a menudo, cuando pedimos consejo sobre las tareas de
ser padres, nos alejamos de la realidad para dar una buena
impresión, para que no se piense que el pedir ayuda se considere
como un signo de paternidad deficiente. Esto viene a menudo de un
sentimiento de culpabilidad con respecto al problema. Los padres a
veces cometen errores pero nadie enseña a ser padres,
especialmente de un niño con necesidades especiales.
Se siente Vd. cansado o desanimado, o con poca autoconfianza,
intente ser sincero en esto con el profesional que consulta.
Puede que inicialmente necesite Vd. apoyo como padre/madre para
superar este difícil bache. Una vez que se sienta Vd. mejor consigo
mismo, será Vd. capaz de atajar el problema con más confianza, y la
confianza en sus habilidades como padre o madre es a menudo parte
de la solución. La persona que trabaje con Vd. bien le ayudará de
modo directo, bien explorará diferentes caminos a través de los
cuales encontrará Vd. ayuda. Existen bastantes líneas de ayuda a las
que puede Vd. telefonear cuando no hay nadie más cercano con
quien hablar (nota: el autor se refiere probablemente a su país de
origen, Gran Bretaña).
Estrategias a intentar
No existe una varita mágica, y estas estrategias no son fórmulas que
garanticen siempre resultados. Puede Vd. encontrar su propia
solución en el momento preciso, pero hemos listado algunas ideas
que hemos usado en nuestro trabajo y que ayudaron a otros padres
en el pasado. Sobre todo, hay que ser realistas. No tiene sentido
tratar de poner en marcha una estrategia que, al final, no puede Vd.
seguir, porque requiere más energía y compromiso del que Vd. puede
disponer. Lo único que conseguirá es terminar frustrado, e incluso enfadado y deprimido.
1. Establecer una rutina
Como cualquier niño, un niño autista puede ser ayudado a adquirir
"buenos hábitos". Llévele a sentarse en el wc o en el orinal después
de cada comida. Después de las comidas es un buen momento
porque el intestino naturalmente parece intentar "hacer sitio" para
digerir la nueva comida, empujando los deshechos hacia afuera.
Intente llevar a su hijo durante aproximadamente veinte minutos
después de cada comida. ¡Encontrar el tiempo correcto será cuestión
de aplicar el método de ensayo y error!
2. Descubrir las señales
Su hijo puede dar signos concretos no verbales de que quiere hacer
pipí o caca. Estos signos pueden ser muy variados: algunos niños se
inquietan de un modo determinado o van a algún sitio (¡un niño que
conocí se escondía debajo de la mesa cuando sentía ganas de hacer
caca!). Intente responder a estas señales llevando al niño al cuarto
de baño y animándole a sentarse en el wc o en el orinal. Intente que
se siente por un corto periodo de tiempo, por ejemplo cinco minutos,
antes de dejarle marcharse. Si no hace nada, déjele ir, pero póngale
de nuevo a sentarse al poco tiempo, sobre todo si las señales parecen
indicar que está a punto de hacerse sus necesidades encima.
3. La incitación (prompting)
Muchos niños sin dificultades de aprendizaje que tienen "la tripa
perezosa" o sufren de incontinencia necesitan ser incitados antes de
ir al lavabo para evitar accidentes. Esto es tan o más importante para
niños con autismo, ya que pueden no reconocer las señales de su cuerpo diciéndoles que necesitan ir al wc.
4. Las recompensas
El mostrarle a su niño que está Vd. encantado cuando usa el orinal o
el wc debidamente puede ser una recompensa muy poderosa. Sólo
porque un niño es autista no significa que no le interesen los elogios
o pequeños obsequios. Para algunos niños, los elogios serán lo más
efectivo; para otros será el permitirles hacer alguna actividad
favorita, o darles algo agradable para comer. Vd. descubrirá lo que
mejor funciona como recompensa para su niño.
5. No alentar rituales
Algunos niños intentarán establecer rituales específicos cuando van al
wc. Trate de no fomentarlos, para una llevar una vida tranquila. De lo
contrario, las cosas podrían llegar a ser más difíciles a largo plazo.
Ayudas especiales para problemas difíciles
Algunos niños tienen problemas concretos para aprender a limpiarse
o a mantenerse secos, y algunas veces se requieren ayudas
especiales.
1. Alarmas
Se puede poner un cojín especial bajo las sábanas (si el problema
que se mojan o ensucian por la noche) o en los pantalones del niño.
Si el niño empieza a mojar el cojín, se activa un zumbador o
campanita. Los niños que mojan su cama normalmente se despiertan
con esto y parecen retenerse automáticamente, dejando de mojar.
Estas alarmas las suministran los médicos de clínicas especializadas en problemas de higiene o psicólogos que explican cómo se deben
utilizar. Existen también zumbadores especiales que se pueden poner
en el orinal para enseñarle al niño a usarlo debidamente. Las alarmas
suelen ser efectivas cuando se usan junto con "programas de
modificación de comportamiento" diseñados para ayudarle a enseñar
a su niño.
2. Cobertor del colchón
Si mojar la cama es un gran problema, existen cobertores especiales
para proteger el colchón, disponibles en clínicas especializadas o a
veces a través de su visitador sanitario. Tanto las clínicas como el
visitador sanitario pueden proporcionarle otras "ayudas para la
incontinencia", con el fin de disminuir la necesidad de lavados hasta
que el problema mejore. Si su sistema de seguridad social tiene un
médico especialista en el desarrollo infantil, puede ser la persona
adecuada para preguntarle sobre esto.
3. Trajes nocturnos
Algunos niños tienen problemas concretos de comportamiento en lo
que respecta al control de esfínteres. Una dificultad especialmente
angustiosa es cuando desparraman las heces. Pueden hacerlo
particularmente de noche. Si éste es el caso, existen trajes nocturnos
que les impiden hacerlo, a la vez que les impiden dañarse arañándose
o hurgándose en el culito. No se preocupen, no es como ponerles una
camisa de fuerza
4. Medicación
A veces la medicación puede ayudar si su niño sufre de estreñimiento
o se moja de noche y/o de día. Su pediatra o médico general le

¿Qué ocurre si mi niño parece que se asusta en el cuarto de baño?
Este es un problema frecuente, sobre todo en los niños más verbales
y con mayor nivel de funcionamiento. Trate de establecer etapas para
superar este problema. Por ejemplo, si su niño usa normalmente
pañal:
1. Intente que haga pis o caca en el pañal, pero dentro del cuarto de
baño.
2. Intente luego sentarle en el inodoro con la tapa bajada, mientras
sigue llevando el pañal.
3. Siéntelo después con la tapa levantada y sin vestir.
4. Finalmente, póngalo sin pañal y enséñele a limpiarse él mismo.
Esto es sólo un ejemplo. Un psicólogo u otro profesional puede
elaborar con Vd. un programa especial para su niño. Será importante
en cualquier caso que le lleve Vd. con regularidad al baño,
manteniendo la calma. Recuerde que el cambio puede ser lento.
Si su pequeño o pequeña teme ensuciarse, el jugar con cosas como
plastilina, pintar con los dedos, arcillas, etc. puede reducir sus
miedos. Esto les enseñara que ensuciarse no es el fin del mundo,
pues se puede uno limpiar de nuevo.
para cada tipo de problema de higiene, ¡nos llevaría un libro entero!
Tendrá Vd. ocasión de comprobar que la paciencia, el aliento y la
perseverancia darán resultado al final. Recuerde que para muchos
padres, el proceso toma tiempo y sobre todo:
1. No tema pedir ayuda, especialmente con problemas tan
angustiosos como el esparcimiento de heces. El hecho de que exista
un problema no quiere decir que sea culpa de Vd.
2. Los niños con problemas severos de aprendizaje pueden necesitar
que se pongan en marcha programas especiales de entrenamiento
durante algún tiempo para ayudarles en su higiene. Puedes conseguir
ayuda para ello.
3. Para algunos niños el estar limpios es una cuestión de llevarles con
regularidad al cuarto de baño y de recordarles que necesitan ir.
4. Los problemas de control de esfínteres serios no son ninguna
broma, pida Vd. apoyo, ayuda y consejo si lo necesita

Autor: Paul Dickinson
Traductor: Juan Miguel Vidal
Artículo publicado en la conferencia AUTISM99
El original en inglés está en ww.autism99.org en el capítulo de
Familia.
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/18009298/helvia/sitio/upload/Control_de_esfinteres2.pdf
de CoSqUiLLiTaS eN La PaNzA, el jueves, 17 de febrero de 2011, 18:46
Emily Palau Asistente en discapacidad-Estimuladora temprana-Acompañante terapeutica-Interperete de LSA
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