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martes, 28 de febrero de 2012

11 pasos para enseñarle a tu niño o niña a ir al baño



Una de las etapas del desarrollo de los niños que los padres suelen esperar con ansiedad es el momento de quitarles el pañal. Después de haber cambiado cerca de dos mil pañales al año (calcula unos 6 al día), seguramente estás deseando que tu pequeño empiece a ir al baño solito.

Algunos niños aprenden en pocos días, pero muchos otros tardan varios meses. En general, cuanto más pequeño es el niño al empezar el entrenamiento, más tarda en aprender.

Será más fácil enseñarle a tu hijo con éxito si conoces los pasos básicos del entrenamiento, y logras transmitírselos con claridad a tu niño.


Primer paso: Identifica las señales de que tu niño está listo

Algunos niños están listos para empezar el proceso de retirada del pañal a los 18 meses de edad, pero hay otros que no demuestran el más mínimo interés hasta que tienen 3 años o más.

En Estados Unidos, la mayoría de los padres empiezan a entrenar a sus hijos cuando tienen alrededor de 2 años y medio, pero en muchos países latinos se solía empezar más temprano, sobre todo en generaciones anteriores, cuando los pañales se tenían que lavar a mano (¡y hasta hervir!) en casa. O sea que no te sorprendas si tu madre o tu suegra insisten en decirte que les quitaron los pañales a sus hijos antes de que cumplieran un año. Es posible que lo hayan hecho, pero quizás dedicaban una buena parte de su tiempo a limpiar "accidentes".

Lo importante es observar si tu hijo empieza a mostrar ciertas señales de que ya está listo para aprender a ir al baño solito. Algunas preguntas que puedes hacerte para ver si está listo son: ¿obedece instrucciones sencillas?, ¿camina y se sienta solo?, ¿trata de imitar a los adultos o hermanitos cuando van al baño?, ¿puede subirse y bajarse los calzones?

Recuerda también que algo que te haya ido muy bien con tu primer hijo podría no funcionar con el segundo. Lo bueno es que los hijos que vienen después suelen aprender con mayor rapidez que los primogénitos, aunque los varoncitos suelen tardar más que las niñas.

Piensa también en otros factores aparte del nivel de desarrollo y preparación de tu hijo. Si en este momento tu pequeño está pasando por un gran cambio en su vida, como ir a una nueva escuela o guardería, o la llegada de un hermanito, es muy probable que el proceso de retirada del pañal se vuelva más difícil, y lo ideal sería postergarlo hasta que la situación se estabilice.

Tampoco tiene sentido empezar a enseñar a tu niño en un momento en que tú no puedas dedicarle el tiempo, la paciencia y el buen humor necesarios. Si estás ocupadísima renovando la casa, o sufres náuseas debido a un nuevo embarazo, éste seguramente no es el momento de quitarle el pañal a tu hijo. Lo mejor es esperar un par de semanas, o meses, hasta que las cosas estén más tranquilas.

Si la presión para enseñarle a ir al baño viene de parte de tu mamá u otro familiar con buenas intenciones, explícales con delicadeza los motivos por los que piensas que ni tú ni tu niño están listos aún, y diles que prefieres esperar para poder hacerlo con tranquilidad.

Igualmente, si estás fuera de tu entorno habitual, de vacaciones o pasando una temporada en casa de un familiar, lo mejor es esperar. Los inevitables accidentes pueden causar tensiones en casa ajena y tu hijo se sentirá menos cómodo que en su propio hogar.

¿Crees que tu hijo está listo para dejar los pañales? ¡Vota ahora!


Segundo paso: Compra el equipo necesario

Invierte en un buen orinal (bacinica) o en un asiento especial que se acopla al inodoro de tu baño. Puedes pedirle a tu pequeño que te ayude a escoger el orinal. Cuando lo lleves a casa, escribe en él su nombre y déjalo que lo decore con pegatinas o que juegue con él.

Si tienes un varón busca un orinal sin concha protectora para la orina o que traiga una que se pueda quitar. Aunque las conchas protectoras ayudan a evitar que al varoncito se le escape algún chorrito fuera del orinal, tienen el inconveniente de que los niños a menudo se golpean o arañan el pene al sentarse y levantarse, lo cual puede quitarles las ganas de usar el orinal.

Si compras un asiento adaptador para el inodoro, compra también un banquito para que tu niño pueda apoyar los pies y subir y bajar del inodoro con facilidad. También le ayudará a tener firmeza y estabilidad, y a pujar al evacuar.


Tercer paso: Crea una rutina para tu niño

Para empezar, haz que tu niño se siente completamente vestido en su orinal una vez al día, después de desayunar, antes de bañarse o cuando normalmente suele hacer popó o pipí. Así se irá acostumbrando al orinal y empezará a aceptarlo como parte de su rutina diaria.

Pon el orinal en un lugar accesible y conveniente. Como es portátil, puedes llevarlo al jardín o al cuarto donde suele jugar el niño.

Si no se quiere sentar, no te preocupes. No debes forzarlo, ni obligarle a permanecer sentado. Y, sobre todo, no insistas demasiado si lo notas aprensivo. Si esto ocurre, lo mejor es guardar su orinal o por lo menos dejarlo a un lado por algunas semanas o un mes, y luego volver a intentarlo.


Cuarto paso: Dile adiós al pañal

Una vez que tu niño ya esté plenamente acostumbrado a sentarse vestido en su orinal, el siguiente paso es lograr que lo haga sin el pañal.

Ésta es la etapa en que empezarás a explicarle que así lo hacen mami y papi (y los hermanitos que tenga) todos los días. O sea, explícale que cuando ya eres mayor te quitas la ropa antes de hacer pipí o popó.

Si el niño hace algo en el orinal, muy bien, pero no se lo exijas ni insistas demasiado. Recuerda que es importante esperar a que tu niño muestre señales de que está interesado en ir al baño solito.


Quinto paso: Muéstrale cómo se hace

Los niños aprenden imitando a los adultos, por lo tanto la manera más natural de que aprendan a usar el inodoro es viéndote hacerlo. Si tienes un varoncito, es más fácil que empiece a hacer pipí sentadito, y que más adelante papá le enseñe a hacer pipí de pie. Seguro que no tardará nada en imitarlo.

Cuando le estés mostrando a tu niño o niña cómo se usa el inodoro, es bueno que le vayas explicando lo que estás haciendo, le enseñes lo que has "producido", y le muestres que al final te limpias, te vistes, tiras de la cadena y te lavas las manos.

Si hay un hermanito o hermanita mayor que ya sabe usar el baño, él o ella también le pueden hacer una demostración al pequeño. Los niños ponen mucha atención cuando los "maestros" tienen casi la misma edad que ellos.


Sexto paso: Explícale el proceso

Enséñale a tu hijo la conexión entre el popó y el inodoro. La próxima vez que ensucie el pañal, llévalo a su orinal, siéntalo y luego vacía el pañal en su orinal por debajo de él. Esto le ayudará a asociar el acto de sentarse en el orinal y hacer popó.

Vacía el contenido de su orinal en el inodoro y permítele que tire de la cadena si quiere (pero no insistas si notas que le da miedo), para que vea adónde va su caquita. Enséñale a vestirse y lavarse las manos al final.

También puedes comprar o pedir prestado en la biblioteca algún libro o video sobre ir al baño, que le ayude a entender y asimilar todo el proceso. Déjalo en el baño para que pueda verlo cuando se siente en el orinal.


Séptimo paso: Motívalo a ser independiente

Motiva a tu niño a usar su orinal siempre que tenga ganas de hacerlo. SI necesita ayuda para subir y bajar sus pantalones o ropa interior, asegúrate que sepa que te lo puede pedir a ti, y que tú lo llevarás al baño cuando quiera.

Si puedes, permítele que de vez en cuando circule por la casa sin pañales y mantén su orinal a la mano. Cuanto más tiempo lo dejes sin pañal, más rápido aprenderá, aunque tú tendrás que estar dispuesta a limpiar algunos charquitos. Dile que puede usar su orinal cuando quiera, y de vez en cuando recuérdale que está ahí para cuando lo necesite.

A veces los niños no permanecen sentados el tiempo suficiente para lograr relajarse y hacer del baño. Calmadamente, procura motivarlo a que se quede sentado por al menos un minuto. Te será más fácil lograrlo si le haces compañía, hablándole o leyéndole un libro.

Elogia a tu niño cada vez que haga sus necesidades en el orinal. Así empezará a darse cuenta de que usar correctamente el orinal es un logro. Pero a la vez que es importante halagarlo, procura no exagerar, y evita transformar cada ida al baño en un gran acontecimiento, de lo contrario tu niño empezará a ponerse nervioso o avergonzarse ante tanta atención.


Octavo paso: Compra pantaloncitos de entrenamiento

Puede que te sirvan de ayuda los pantaloncitos de entrenamiento (son ropa interior infantil con una protección extra absorbente, o pañales desechables que se suben y bajan como la ropa interior), ya que permiten que tu hijo se los quite y se los ponga él solito.

Aunque los pantaloncitos de entrenamiento de tela son menos convenientes que los desechables, a algunos padres les gustan porque el niño puede sentir de veras cuando hace pipí o popó. Sea cual sea la opción que elijas, introdúcela gradualmente, unas horas cada día, y sigue poniéndole pañales normales por las noches.

Cuando tu hijo empiece a usar el orinal de forma consistente, puedes pasar a la ropa interior normal. A algunos niños les motiva mucho usar calzones con sus personajes favoritos.


Noveno paso: Acepta sus “accidentes” con buen humor

No hay niño que domine completamente el arte de ir al baño solito sin antes tener una serie de pequeños "accidentes". Cuando esto ocurra, no debes enojarte con tu niño ni castigarlo; recuerda que hasta hace muy poquito tiempo tu hijito aún no había desarrollado completamente sus músculos, y por lo tanto no tenía el control necesario para lograr contener la orina o las deposiciones.

Con el tiempo, tu pequeño se volverá muy competente, pero mientras esté aprendiendo, lo mejor que puedes hacer es limpiarlo calmadamente cuando se le escape el pipí o el popó y sugerirle que la próxima vez trate de usar su orinal.


Décimo paso: Comienza el entrenamiento nocturno

Aunque tu hijo se mantenga limpio y seco durante todo el día, puede que pasen varios meses, o incluso años, hasta que logre controlar sus necesidades durante la noche, o sea que aún no te deshagas de sus pañales. A esta edad, su organismo no ha madurado lo suficiente para lograr despertarlo siempre que necesite hacer pipí.

Para ayudarle a mantenerse sequito, no le permitas beber demasiado líquido antes de acostarse y recuérdale que si se despierta en el medio de la noche, te puede llamar para que le ayudes a ir al baño. Otra cosa que puedes hacer es colocar su orinal al lado de la cama por si quiere usarlo.

Una vez que tu niño haya despertado completamente seco cinco noches seguidas, habrá llegado la hora de empezar el entrenamiento nocturno. Cubre el colchón con un plástico o una protección impermeable por debajo de la sábana, y acuesta a tu hijo sin pañales. Si tu pequeño no parece aprender cómo aguantar la noche sequito, vuelve a ponerle pañales por las noches e intenta quitárselos otra vez al cabo de unos meses.


Onceavo paso: Celébralo, ¡lo has conseguido!

Cuandoi tu niño esté listo para aprender esta nueva habilidad, lo hará con éxito. Y si en lugar de tratar de apresurarlo esperas a que verdaderamente esté preparado, todo el proceso será mucho más fácil y menos latoso, tanto para ti como para tu hijito.

Tarde o temprano, tu niño aprenderá a ir al baño como los adultos, y tú no tendrás que volver a pensar en este asunto… al menos hasta la llegada del próximo bebé.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Actividades para propiciar el control de esfínteres- (2 años)

Actividades previas:

Invitamos a los niños y niñas a sentarse en el orinal. Después de haber hecho pis o caca nos lo mostrarán y les felicitaremos por ello. A los que no hayan hecho nada, les animaremos para otra ocasión. Al finalizar, les pediremos que se laven las manos con agua y jabón.


Debemos establecer una rutina diaria para ir a hacer pis o caca (antes de salir al patio, a media mañana, antes de comer…).
Nota: A pesar de las rutinas que establezcamos, debemos respetar los ritmos individuales de cada niño o niña.
Repartimos un muñeco a cada niño o niña. Les explicamos que se han hecho pis y que hay que limpiarlos. Después les dejaremos que jueguen libremente con los muñecos.
Les hablamos de la necesidad de comunicar cuándo quieren hacer pis o caca y que deben pedir ayuda. Les explicamos que de esta manera estarán sequitos y limpios.
Mostramos a los alumnos la fotografía Necesidades corporales.
Conversamos con los niños sobre las necesidades corporales. Les explicamos que los excrementos se producen cuando nuestro cuerpo ya ha aprovechado los "materiales de buena calidad" de los alimentos digeridos y que las heces y la orina son lo que sobra.
Conversamos con los niños acerca del funcionamiento del retrete; les dejamos que se sienten, que tiren de la cisterna… Vertemos el contenido de los orinales y tiramos de la cadena. Les explicamos que así hacemos que los excrementos desaparezcan.

Actividades en la ficha:

Centrar la atención en el niño: ¿Qué le ocurre? ¿Quiere hacer algo? ¿Qué necesita?
Verbalizar las respuestas a las preguntas anteriores: "El niño tiene muchas ganas de hacer pis y hay que decirle dónde puede hacerlo".
Marcar con pintura de dedos el objeto que utiliza el niño para hacer pis.

Actividades posteriores:

Comentamos la situación del niño de la ficha. Cuando ellos tienen ganas de hacer pis: ¿Qué hacen? ¿Piden ayuda? ¿A quién se la piden? ¿Cómo tendrían que hacerlo?… Dejamos que los niños se expresen espontáneamente.
Trabajamos de forma colectiva cómo tienen que desvestirse y vestirse antes y después de hacer pis o caca: bajarse el pantalón, después la braga o el calzoncillo; si llevan falda o vestido: subirlo para no mancharlo…
Nota: A aquellos niños o niñas que lleven todavía pañal, les indicaremos también cómo se lo pueden quitar si sienten ganas de hacer pis.
Repetimos varias veces la siguiente retahíla hasta que los niños y niñas la aprendan:

" Cuando digo: "quiero pis",
tengo que ir al orinal,
porque yo ya soy mayor
y no lo hago en el pañal."
(ROSARIO HERNÁN GÓMEZ)

Damos palmadas, marcando el ritmo de cada verso. Podemos movernos de un lado a otro, siguiendo el ritmo de las palmadas.

MURAL DE SEGUIMIENTO:


Hablamos con los niños y niñas de lo trabajado a lo largo de la ficha. Observamos e identificamos los tres objetos que aparecen en el mural (cama, tenedor y orinal) y hablamos de la utilidad de cada uno de ellos. Marcamos el objeto que utilizamos cuando tenemos ganas de hacer pis o caca.
Nota: Es aconsejable mantener una actitud coherente con la familia, para facilitar a los niños y niñas la adquisición del hábito, así como transmitirles las pautas que se siguen en el aula (imitación, valoración…) para que ellos las apliquen en su casa.





http://www.eljardinonline.com.ar/actividadescontrolesfinteres.htm

domingo, 6 de noviembre de 2011

CONTROL DE ESFÍNTERES EN AUTISMO.

El Dr. Christopher Green, que escribió el popular libro para padres
titulado "Toddler Taming" (Domesticar a los niños pequeños), decía
que ir al lavabo es una de las áreas donde los niños tienen la última
palabra. Si el niño va rígido y rechaza sentarse en el orinal, todos los
intentos por convencerle o forzarle a sentarse serán en vano.
Lo mismo que se aplica a niños normales se aplica a los niños
autistas, junto con más cosas. Además de todos los retos normales
del control de esfínteres, los niños autistas:
1. A menudo tienen dificultades de aprendizaje, por lo que les puede
costar mucho más tiempo el adquirir las habilidades básicas
necesarias para ir al cuarto de baño de modo independiente. Puede
llevar un año, o incluso más, el que los niños autistas consigan
mantenerse secos y dos años o más el que se limpien por sí mismos.
2. A menudo tienen problemas para aprender y utilizar el lenguaje.
Puede que no sean capaces de decirle a Vd. que necesitan ir al wc
con palabras, así que debe Vd. atender a otros signos para saberlo
3. Pueden encontrar difícil el adaptarse de una situación a otra. Por
ello, podría ocurrir que en casa vayan al baño muy a gusto, pero que
necesiten pañales en la guardería o en la escuela. Si alguien intenta
llevarles al baño en la escuela, pueden sentirse muy enfadados y
tener rabietas.
4. Pueden adquirir hábitos de limpieza, o mantenerse secos, pero no
ambas cosas a la vez. Algunos niños autistas orinarán sin problemas
en el wc, pero rehusarán sentarse para defecar. Pueden sentirse
preocupados por salpicarse con el agua.
5. Pueden desarrollar patrones difíciles de comportamiento al ir al wc,
tales como desparramar heces por las paredes del baño, en algún
otro lugar o sobre sí mismos. Esto puede ser un problema concreto
por las noches.
6. Puede que hagan pipí o caca en otras partes, además de hacerlo
en el baño. No parecen darse cuenta de que este es un
comportamiento completamente inapropiado.
7. Puede que se nieguen a limpiarse después de hacer caca, porque
se alteran con la idea de ensuciarse en general. Para algunos niños
autistas este miedo significa negarse a mover la tripa y se estriñen
sufriendo dolor de tripa y otros síntomas.
8. Algunas veces se auto-dañan tirando o hurgándose los genitales,
tanto por la noche como al ir al lavabo.
9. Su niño o niña puede tener alguno de estos problemas, una mezcla
de ellos, o puede que ninguno. Pero si el control de esfínteres
constituye un problema, siga leyendoDificultades de aprendizaje, autismo y control de esfínteres
Como ocurre con cualquier otra habilidad, el aprendizaje fácil del
control de esfínteres depende de la levedad o severidad del autismo
de su hijo y de sus dificultades generales de aprendizaje. Los
problemas con el wc son sin embargo muy frecuentes en los niños
autistas. Una encuesta llevada a cabo por una de nuestras colegas
muestra que el 82 % de los niños de su estudio tenían o habían
tenido dificultades con el control de esfínteres.
El autismo de su hijo significa que tiene a menudo grandes
dificultades para comprender las reglas sociales que gobiernan
nuestras vidas (¿por qué no podría desnudarse y hacer sus
necesidades en medio del parque, si lo necesita ?)
Si su hijo tiene también dificultades de aprendizaje, puede tomarle
mucho más tiempo el aprender cualquier habilidad. También puede
tardar mucho en aprender a reconocer las señales de su propio
cuerpo. Puede que no se dé cuenta de que necesita ir al baño.
¿Cómo puedo empezar a atajar este problema?
Hay dos cosas que cualquier padre necesita en abundancia:
1.Paciencia
2. Sentido del humor.
Ambas son difíciles de tener a veces. Si puede Vd. perseverar en
estas cualidades, será muy beneficioso para su salud mental a largo
plazo1. Ante todo, no intentar hacer una batalla con el control de
esfínteres de su hijo, pues probablemente no ganará nada y las cosas
pueden empeorar.
2. Para atajar cualquier problema con el control de esfínteres, deberá
ir probablemente paso a paso.
3. Aceptar el hecho de que las cosas van a tomar más tiempo que
con niños sin autismo o sin dificultades de aprendizaje.
4. No está Vd. solo/a. La mayoría de los padres de niños autistas han
pasado por alguno de los problemas por los que Vd. va a pasar.
5. Hay gente que puede ayudar. Si encuentra imposible resolver el
problema, puede pedir ayuda a varias personas: el pediatra o médico
general, un psicólogo clínico infantil (al cual puede remitirle su
médico general) o asociaciones autistas locales. Puede encontrar allí
a otros padres con ideas que les hayan funcionado y que puedan
ayudarle. Ellos saben realmente lo que es esto y le confortarán.
También puede pedir ayuda a la escuela o guardería de su hijo. Si su
hijo va a una escuela especial para niños con problemas de
aprendizaje o autistas, el personal tiene gran experiencia en
enseñarles tareas de higiene. Puede hablar con ellos sobre cosas que
hacen en la escuela e intentarlas en casa también. Esto puede ser
efectivo porque se trabaja en el problema de una forma consistente.
Ir por ayuda
Si busca ayuda con un profesional, debe Vd. ser sincero con lo que
puede y no puede hacer. De este modo, el profesional que trabaje
con Vd. podrá intentar acoplar su consejo a las circunstancias de los padres. Muy a menudo, cuando pedimos consejo sobre las tareas de
ser padres, nos alejamos de la realidad para dar una buena
impresión, para que no se piense que el pedir ayuda se considere
como un signo de paternidad deficiente. Esto viene a menudo de un
sentimiento de culpabilidad con respecto al problema. Los padres a
veces cometen errores pero nadie enseña a ser padres,
especialmente de un niño con necesidades especiales.
Se siente Vd. cansado o desanimado, o con poca autoconfianza,
intente ser sincero en esto con el profesional que consulta.
Puede que inicialmente necesite Vd. apoyo como padre/madre para
superar este difícil bache. Una vez que se sienta Vd. mejor consigo
mismo, será Vd. capaz de atajar el problema con más confianza, y la
confianza en sus habilidades como padre o madre es a menudo parte
de la solución. La persona que trabaje con Vd. bien le ayudará de
modo directo, bien explorará diferentes caminos a través de los
cuales encontrará Vd. ayuda. Existen bastantes líneas de ayuda a las
que puede Vd. telefonear cuando no hay nadie más cercano con
quien hablar (nota: el autor se refiere probablemente a su país de
origen, Gran Bretaña).
Estrategias a intentar
No existe una varita mágica, y estas estrategias no son fórmulas que
garanticen siempre resultados. Puede Vd. encontrar su propia
solución en el momento preciso, pero hemos listado algunas ideas
que hemos usado en nuestro trabajo y que ayudaron a otros padres
en el pasado. Sobre todo, hay que ser realistas. No tiene sentido
tratar de poner en marcha una estrategia que, al final, no puede Vd.
seguir, porque requiere más energía y compromiso del que Vd. puede
disponer. Lo único que conseguirá es terminar frustrado, e incluso enfadado y deprimido.
1. Establecer una rutina
Como cualquier niño, un niño autista puede ser ayudado a adquirir
"buenos hábitos". Llévele a sentarse en el wc o en el orinal después
de cada comida. Después de las comidas es un buen momento
porque el intestino naturalmente parece intentar "hacer sitio" para
digerir la nueva comida, empujando los deshechos hacia afuera.
Intente llevar a su hijo durante aproximadamente veinte minutos
después de cada comida. ¡Encontrar el tiempo correcto será cuestión
de aplicar el método de ensayo y error!
2. Descubrir las señales
Su hijo puede dar signos concretos no verbales de que quiere hacer
pipí o caca. Estos signos pueden ser muy variados: algunos niños se
inquietan de un modo determinado o van a algún sitio (¡un niño que
conocí se escondía debajo de la mesa cuando sentía ganas de hacer
caca!). Intente responder a estas señales llevando al niño al cuarto
de baño y animándole a sentarse en el wc o en el orinal. Intente que
se siente por un corto periodo de tiempo, por ejemplo cinco minutos,
antes de dejarle marcharse. Si no hace nada, déjele ir, pero póngale
de nuevo a sentarse al poco tiempo, sobre todo si las señales parecen
indicar que está a punto de hacerse sus necesidades encima.
3. La incitación (prompting)
Muchos niños sin dificultades de aprendizaje que tienen "la tripa
perezosa" o sufren de incontinencia necesitan ser incitados antes de
ir al lavabo para evitar accidentes. Esto es tan o más importante para
niños con autismo, ya que pueden no reconocer las señales de su cuerpo diciéndoles que necesitan ir al wc.
4. Las recompensas
El mostrarle a su niño que está Vd. encantado cuando usa el orinal o
el wc debidamente puede ser una recompensa muy poderosa. Sólo
porque un niño es autista no significa que no le interesen los elogios
o pequeños obsequios. Para algunos niños, los elogios serán lo más
efectivo; para otros será el permitirles hacer alguna actividad
favorita, o darles algo agradable para comer. Vd. descubrirá lo que
mejor funciona como recompensa para su niño.
5. No alentar rituales
Algunos niños intentarán establecer rituales específicos cuando van al
wc. Trate de no fomentarlos, para una llevar una vida tranquila. De lo
contrario, las cosas podrían llegar a ser más difíciles a largo plazo.
Ayudas especiales para problemas difíciles
Algunos niños tienen problemas concretos para aprender a limpiarse
o a mantenerse secos, y algunas veces se requieren ayudas
especiales.
1. Alarmas
Se puede poner un cojín especial bajo las sábanas (si el problema
que se mojan o ensucian por la noche) o en los pantalones del niño.
Si el niño empieza a mojar el cojín, se activa un zumbador o
campanita. Los niños que mojan su cama normalmente se despiertan
con esto y parecen retenerse automáticamente, dejando de mojar.
Estas alarmas las suministran los médicos de clínicas especializadas en problemas de higiene o psicólogos que explican cómo se deben
utilizar. Existen también zumbadores especiales que se pueden poner
en el orinal para enseñarle al niño a usarlo debidamente. Las alarmas
suelen ser efectivas cuando se usan junto con "programas de
modificación de comportamiento" diseñados para ayudarle a enseñar
a su niño.
2. Cobertor del colchón
Si mojar la cama es un gran problema, existen cobertores especiales
para proteger el colchón, disponibles en clínicas especializadas o a
veces a través de su visitador sanitario. Tanto las clínicas como el
visitador sanitario pueden proporcionarle otras "ayudas para la
incontinencia", con el fin de disminuir la necesidad de lavados hasta
que el problema mejore. Si su sistema de seguridad social tiene un
médico especialista en el desarrollo infantil, puede ser la persona
adecuada para preguntarle sobre esto.
3. Trajes nocturnos
Algunos niños tienen problemas concretos de comportamiento en lo
que respecta al control de esfínteres. Una dificultad especialmente
angustiosa es cuando desparraman las heces. Pueden hacerlo
particularmente de noche. Si éste es el caso, existen trajes nocturnos
que les impiden hacerlo, a la vez que les impiden dañarse arañándose
o hurgándose en el culito. No se preocupen, no es como ponerles una
camisa de fuerza
4. Medicación
A veces la medicación puede ayudar si su niño sufre de estreñimiento
o se moja de noche y/o de día. Su pediatra o médico general le

¿Qué ocurre si mi niño parece que se asusta en el cuarto de baño?
Este es un problema frecuente, sobre todo en los niños más verbales
y con mayor nivel de funcionamiento. Trate de establecer etapas para
superar este problema. Por ejemplo, si su niño usa normalmente
pañal:
1. Intente que haga pis o caca en el pañal, pero dentro del cuarto de
baño.
2. Intente luego sentarle en el inodoro con la tapa bajada, mientras
sigue llevando el pañal.
3. Siéntelo después con la tapa levantada y sin vestir.
4. Finalmente, póngalo sin pañal y enséñele a limpiarse él mismo.
Esto es sólo un ejemplo. Un psicólogo u otro profesional puede
elaborar con Vd. un programa especial para su niño. Será importante
en cualquier caso que le lleve Vd. con regularidad al baño,
manteniendo la calma. Recuerde que el cambio puede ser lento.
Si su pequeño o pequeña teme ensuciarse, el jugar con cosas como
plastilina, pintar con los dedos, arcillas, etc. puede reducir sus
miedos. Esto les enseñara que ensuciarse no es el fin del mundo,
pues se puede uno limpiar de nuevo.
para cada tipo de problema de higiene, ¡nos llevaría un libro entero!
Tendrá Vd. ocasión de comprobar que la paciencia, el aliento y la
perseverancia darán resultado al final. Recuerde que para muchos
padres, el proceso toma tiempo y sobre todo:
1. No tema pedir ayuda, especialmente con problemas tan
angustiosos como el esparcimiento de heces. El hecho de que exista
un problema no quiere decir que sea culpa de Vd.
2. Los niños con problemas severos de aprendizaje pueden necesitar
que se pongan en marcha programas especiales de entrenamiento
durante algún tiempo para ayudarles en su higiene. Puedes conseguir
ayuda para ello.
3. Para algunos niños el estar limpios es una cuestión de llevarles con
regularidad al cuarto de baño y de recordarles que necesitan ir.
4. Los problemas de control de esfínteres serios no son ninguna
broma, pida Vd. apoyo, ayuda y consejo si lo necesita

Autor: Paul Dickinson
Traductor: Juan Miguel Vidal
Artículo publicado en la conferencia AUTISM99
El original en inglés está en ww.autism99.org en el capítulo de
Familia.
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/18009298/helvia/sitio/upload/Control_de_esfinteres2.pdf
de CoSqUiLLiTaS eN La PaNzA, el jueves, 17 de febrero de 2011, 18:46
Emily Palau Asistente en discapacidad-Estimuladora temprana-Acompañante terapeutica-Interperete de LSA
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