lunes, 14 de noviembre de 2011

APRENDER A DECIRLES NO EN UNA SOCIEDAD DE CONSUMO (LIMITES) por Stefania Erazo

Todos somos consientes de que vivimos en una sociedad donde se nos obliga por medio de un inconsciente colectivo a comprar, a gastar, a tener más donde nos implantan el dinero como forma mayor de poder. Estamos rodeados constantemente de publicidad que nos dice “llévelo ya, está en promoción, se agota, es exclusivo”.
Nos bombardean los medios de anuncios que nos incitan al gasto masivo, al consumo sin ningún tipo de límites. Y qué pasa? Que los niños aprenden a imitarlo todo tal como lo planteaba Piaget. Si bien cada uno de nosotros sabremos cuando permitirnos o algo o cuando no, debemos enseñarles esto también a los niños.
Cuando salimos a la calle, al supermercado, al shopping, los niños  el 90% de las veces se antojan de algo, miran un juguete, una golosina, cualquier osea y la quieren YA. Si bien muchas veces tenemos el dinero y nos podemos permitir comprársela,  hay veces que NO podemos o que NO debemos pero nos sentimos mal al verlos como nos miran y ese sentimiento de culpabilidad nos llevan a terminar cediendo y comprándoles lo que quieren.
Esto que genera? Niños caprichosos y que creen que con señalar algo ya lo van a obtener,  personas que en un futuro van a exigirlo todo y frustrarse si no lo obtienen,  seres humanos que creen que deben otorgarles todo sin hacer nada. SI es ser extremista lo admito, no está mal de vez en cuando ceder y decirles “ok te lo compro o toma” pero siempre y cuando nuestras posibilidades así lo permitan.
Conozco muchos casos de niños de clase media que sus padres durante la infancia les daban cosas caras (que si bien podían permitírselas comprar haciendo esfuerzos o haciendo una excepción en sus presupuestos) si bien una vez esta bien que se lo den porque soy de la idea de que siempre merecemos lo mejor, algo ir relativo al valor pero que muchas veces termina cayendo en eso. Estos infantes por la constancia con la que sus padres hacían esto, creyeron pensando que eran gente de “grandes posibilidades económicas, de un alto estatus económico”  y cuando empezó su adolescencia y se percataron de que esto no era así hubieron tres reacciones:
Decepciones de los padres por haberlos hecho creer algo no real que los hace caer en una negación que se transforma en un enojo de “porque no me das esto” o “no me da esto porque no se le da la gana que malo que es”.
Peor aún son personas que terminan buscando alguien que les den lo que se dan cuenta que ya no pueden recibir, como un novio/a adinerado.
Se convierten en aquellas personas que viven presumiendo de una seudofortuna, de tener un estatus social alto y menosprecian a los demás.
Ahhhh (ya vi su cara de asombro j aja j ) luego nos preguntamos porque son así estas personas? De donde aprendieron a ser así? Y nos quejamos. Como buena psicoanalista acá les doy la respuesta ja ja .
Qué hacer? Aprender a decirles no cuando en realidad no podemos permitirnos dárselo, no hay nada malo en admitir que no tenemos dinero para ello, de hecho eso crea seres realistas que vivirán en base a la coherencia y no la idealización, que valoraran lo que tienen y que aprenderán a ser tan sinceros como sus padres.
Claro tampoco podemos irnos a los extremos de negarles todo o de meterles en la cabeza la idea de que somos pobres y no podemos ni podremos nunca comprarnos nada de esto. Debemos aprender a ser equilibrados y sostenernos en un punto medio.
Si es difícil a todos nos gustaría ser millonarios y darles “todo lo mejor” a nuestros niños pero no siempre es así y no siempre lo mejor es lo que creemos, a veces ello es darles esto, el dejar de lado el orgullo y decir “no tenemos plata para comprarlo en este momento, tal vez mas

Elaborado completamente por mi: Stefania Erazo - Esutidante de Psicología Clínica - Todos los derechos reservados, Cosquillitas en la Panza
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